¿Marchar
o quedarse? Ante la situación de crisis generalizada (o, peor aún, ante la
percepción de crisis, que puede hacer más grave la crisis real de la que es),
mucha gente, de muchas profesiones, se hace esta pregunta. Y los bibliotecarios
no son ajenos a ella.
¿Es
posible para un bibliotecario marchar? ¿Es necesario? En este artículo hablaré
sobre el proceso de emigración, desde antes de la salida, hasta la posible
vuelta. Por supuesto, aplicado a mi colectivo. Pero desgraciadamente, habrá
tintes melancólicos, al encontrarme yo mismo en esta tesitura.
Antes
de ello, quiero dejar constancia de que he visitado, y he trabajado con,
bibliotecas de buena parte del mundo: Zimbabwe, Mongolia, Japón, Yemen,
Uzbekistán, Guatemala... he sido miembro de Bibliotecarios sin Fronteras, y
trabajado en una ONG internacional, con bibliotecas en todo el mundo. Por ello,
tengo un cierto recorrido en organización, formas de trabajar, concepciones...
a partir de estas experiencias. Espero que os sean de utilidad.