divendres, 4 de novembre de 2011

Prácticas en Nafplion (Grecia)


El pasado mes de julio participé en el programa de prácticas de verano de la Facultad. Realicé mi estancia en la ciudad griega de Nafplion. Se trata de una ciudad de tamaño medio (para Grecia) y situada en el Peloponeso. La biblioteca en la que trabajé se llamaba Anthos. Es una biblioteca perteneciente al complejo artístico-cultural Fougaro, una antigua fábrica de conservas la cual está siendo rescatada y restaurada para convertirse en un importante foco de creación y disfrute cultural para la ciudad de Nafplion. Su propio nombre, Fougaro, que significa chimenea, hace referencia a este pasado industrial del edificio principal que actualmente alberga la Biblioteca Anthos, un pequeño auditorio, sala de exposiciones, cafetería y tienda de arte: The Artshop. Al mismo tiempo, la Biblioteca Anthos colabora activamente con el Center for Hellenic Studies que la Universidad de Harvard tiene en Nafplio.

Las tareas que desarrollé en la Biblioteca fueron las de catalogación del fondo, sobre todo centrado en las artes y las humanidades. Contaban con un importante número de obras en inglés y francés, así que yo me encargué de este tipo de libros, ya que al no hablar ni leer griego, hubiese sido bastante complicado, por no decir imposible, catalogar obras en griego. También colaboré en la creación de un mapa digital con todas las bibliotecas de arte y humanidades de Europa. Está todavía en proceso de creación, pero las responsables de la biblioteca supieron aprovechar de mi presencia para ayudarles a localizar las bibliotecas con estas características que hay en España. Por último, también ayudé a diseñar la futura página web del centro cultural, que todavía está en construcción, aunque probablemente para principios de 2012 esté todo en marcha.

A nivel personal, las prácticas resultaron bastante formativas, estoy muy contenta de haber trabajado con un equipo que desde el primer momento me integró y contó conmigo plenamente. Pero sobre todo, si debo destacar algo, me quedo con la gran experiencia personal que supusieron estas prácticas en Nafplion. Desde un primer momento, Maria Konstantopoulou, la principal bibliotecaria, me recibió de la mejor de las maneras, me presentaron al resto de trabajadoras (en su mayoría mujeres y gente joven) y se mostró siempre disponible y dispuesta a enseñarme todo lo necesario. Acabó convirtiéndose no solamente en una compañera de trabajo, sino que en una amiga con la cual salía a tomar cañas por las noches junto con el resto de sus amigos y otros trabajadores de la biblioteca.

Al hilo de lo que venía contando, debo mencionar que, para mi sorpersa, Nafplion contaba con una vida nocturna de lo más interesante. Es una ciudad muy turística, donde muchos griegos, sobre todo de Atenas, tienen su segunda residencia. Por lo que en verano y durante los fines de semana de invierno el casco antiguo se llena de gente joven que toma algo y charla distendidamente en las abarrotadas terrazas de la ciudad. La calidad de los locales también me sorprendió positivamente, pues la decoración estaba muy cuidada, al igual que la música (pese a la manía extendida en Grecia de poner la música extremadamente alta). Se trata de un turismo “del bueno”, nada de borrachera y suciedad, al contrario, los griegos son gente más bien seria y educada y que bebe con moderación, por lo que la noche resulta mucho más agradable y nada peligrosa.

El punto negativo del ocio podrían ser los precios, después de la que les está cayendo, los impuestos están subiendo de forma desmesurada. Si tenemos en cuenta lo que está ganando de media la gente, los productos de consumo no resultan baratos. La compra en el supermercado no sale mucho más barata que en España, eso sí, tampoco más cara. En cambio, si nos vamos a productos no básicos como el alcohol y el tabaco, están fuertemente gravados. Para haceros una idea: una cerveza en una terraza puede salir por el poco módico precio de 4-6 €, un café capuccino por 2,5 - 3 €... ¡Fue todo un shock pedir mi primer café en Grecia y esperar pagar no más de un euro y que al llegar la cuenta viese esto! Por este motivo, los griegos son capaces de pasarse 3 ó 4 horas en una terraza en torno a una sola cerveza o un solo café, y ¡olvídate de los cubatas! Pero pese a la crisis y la precarización de las condiciones de vida de los griegos, las terrazas seguían llenas, ¡fueron pocos los días en que encontré sitio a la primera! Eso sí, comer fuera de casa sí que sale relativamente barato... y la comida no es buena, no, es ¡BUENÍSIMA!

Nafplion es una ciudad mediana en Grecia, tal y como he dicho antes, pero desde nuestra perspectiva sería una ciudad pequeña. En un día la has recorrido toda. Cuenta con un casco antiguo precioso, pero rompe la idea preconcebida de las típicas poblaciones griegas con casitas blancas (estilo mediterráneo). En su pasado más reciente Nafplion fue ocupada por venecianos y estuvo bajo su mandato durante un tiempo. Esto hace que la arquitectura recuerde mucho más a un pueblo del Mediterráneo Occidental. El casco antiguo tiene muchísimo encanto, es colorido, lleno de flores y pese a ser la parte turística, se respira muchísima calma y tranquilidad. La parte nueva de la ciudad, donde se sitúa la Biblioteca Anthos, en cambio, no tiene gran atractivo a nivel de arquitectura y calles, pero es donde se encuentran la mayoría de servicios (supermercados, tiendas, etc.)

Mi estancia fue tan solo de un mes y de lunes a viernes acudía a la biblioteca, por lo que mi tiempo libre eran las tardes y los fines de semana. El clima es inmejorable (mejor que en Barcelona), al menos si os gusta el calor y el sol (nunca vi nubes) y pude disfrutar de la playa a diario. A no más de 5-10 minutos caminando o en bicicleta podías encontrar acogedoras calas donde tomar el sol y darte un baño. Me hubiese gustado viajar más los fines de semana, pero a nivel de infraestructuras y transportes, Grecia no es un país que destaque, y las comunicaciones en bus resultaban lentas, por lo que decidí disfrutar de la tranquilidad de Nafplion en lugar de pasar mis fines de semana dentro de autobuses y estaciones. Además, en un viaje que realicé hace 5 años ya pude conocer ciudades como Patras, Atenas y Tesalónika, así que decidí no moverme mucho esta vez.

Quisiera mostrar mi gratitud al Center for Hellenic Studies de Harvard, y en especial a Matina Goga, la persona que me tutorizó y se preocupó en todo momento de que me encontrase bien y a gusto. Ella fue también quien me invitó a asistir con los alumnos de Harvard (que realizaban seminarios de verano en Grecia) a conocer la antigua ciudad y el Museo Arqueológico de Micenas y el Teatro de Epidauro, donde asistimos a la obra de teatro Richard III de Shakespeare dirigida por Sam Mendes y con actores como Kevin Spacey en cartel.

En definitiva, debo destacar los buenos momentos y personas maravillosas que me traje de mi experiencia de prácticas de verano en Grecia. Sin duda serán inolvidables




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