dilluns, 8 de desembre de 2014

Currículum internacional: la experiencia en bibliotecas de escuelas internacionales



Llamadme Daniel. Hace unos años me encontraba en Mongolia, en viaje turístico-placentero, cuando encontré a una persona que me habló de su trabajo: profesora en una escuela internacional. Eso le permitía viajar constantemente, ganaba un sueldo de impresión, billetes de avión una vez al año, apartamento... ¡Caramba! Al principio me pareció una magnífica idea, y como además de bibliotecario soy maestro, pues me planteé la segunda opción. La verdad es que no me gustaba para nada dejar mi carrera vocacional, que eran las bibliotecas escolares. Aunque claro, como maestro, también podría involucrarme en las bibliotecas de las escuelas, si estas estaban en condiciones.

Daniel Becerra, autor del artículo
Así que un buen día empecé a meterme en portales de colocación de escuelas internacionales... y a descubrir que había numerosos puestos de bibliotecarios, y de algo más raro como «maestros-bibliotecarios», con las mismas condiciones que aquella persona me había dicho.

Tras centenares de currículums y pocas entrevistas (que achaqué a mi nivel de inglés y a mi falta de experiencia en escuelas internacionales), finalmente me acabaron ofreciendo una de aquellas fantásticas ofertas, en la China remota. Con el trasero encogido, y ante la vergonzosa y frustrante situación en mi país, tomé la decisión de embarcarme. Puse el piso a la venta, regalé buena parte de mi vida en libros y pertenencias, cogí a mi gato... y empecé mis andanzas.

En este artículo me voy a centrar en los aspectos más polémicos, pero más esperanzadores, de las escuelas internacionales y sus bibliotecas. Son visiones personales, pues yo soy muy visceral, pero a lo mejor ayudan a alguien a abrir una puerta que desconocía hasta entonces...

Escuela Internacional

Según la Wikipedia, una escuela internacional es un centro educativo que promueve la educación basada en un currículum diferente del país donde reside, o en estándares internacionales (como Edexcel, o la Organización de Bachillerato Internacional).

También existen otros factores exigidos, como porcentajes de alumnos extranjeros, escuela plurilingüe, habitualmente con el inglés o el francés como lengua vehicular, etc.

ATENCIÓN, esto es muy importante: gran parte de estas escuelas son privadas, creadas por un megaempresario forrado de pasta. Su involucración en el proceso educativo varía de unas escuelas a otras (en la China, meten el dedo hasta en los lapiceros de las aulas). La gestión de la escuela es puramente empresarial, para lo bueno y para lo malo.

La mayoría de estas escuelas ofrecen unos sueldos astronómicos, apartamento, gastos, recolocación, billetes de avión una vez al año, seguros... Esto es lo estándar. A partir de ahí, cada escuela puede poner sus condiciones.

Bachillerato Internacional

La Organización del Bachillerato Internacional es un ente con sede en Ginebra, que establece unos criterios comunes para la educación de los niños/jóvenes. Podéis encontrar información general en Wikipedia.

Mi valoración sobre la Organización es variada:
  • Comulgo con sus ideales. Realmente son internacionales, basados en el respeto por el alumno, la guía en sus descubrimientos, el autoaprendizaje...
  • Desgraciadamente, como maestro descubro ciertas ideas que ya oí cuando estaba en la facultad que resultaron desechadas en su día. Digamos que excesivamente teóricas para las realidades mundanas. En diversas ocasiones, he pensado que todavía están experimentando con teorías educativas.
  • He llegado a pensar que la Organización necesita tener más y más escuelas, y sus inspecciones podrían no ser tan exigentes como deberían. Para obtener la certificación, se envían inspectores, y en mi caso concreto, fue algo similar a las inspecciones de la ISO, donde pasamos la acreditación con la puerta de emergencia detrás de las estanterías de libros y los carteles colgando peligrosamente de los extintores del techo.

Papel de la biblioteca escolar en el Bachillerato Internacional

La biblioteca es el centro de la escuela y la pieza fundamental de la educación de los alumnos.

Voy a repetirlo, porque se me caía la baba y no he pronunciado bien: La biblioteca es el centro de la escuela y la pieza fundamental de la educación de los alumnos.Voy a repetirlo de nuevo, porque me he emocionado:
La biblioteca es el centro de la escuela y la pieza fundamental de la educación de los alumnos.

Efectivamente, el Bachillerato Internacional promulga esto.

Ahora bien: No hay ni un solo documento que desarrolle esta idea. Hay vagas aproximaciones: un documento de una conferencia en Madrid que es una lluvia de ideas; algún teórico ha redactado algún cuadro-resumen...

Biblioteca de la American International School,
en Changchún (China). Fuente: web de l'Escola
Pero en ningún lugar se dice cuáles son los criterios para que una biblioteca escolar esté acorde con los criterios del Bachillerato Internacional. Es decir, que cuando venga un inspector de IBO, diga: ¡esto es lo que debe ser!

Y atención: todas las escuelas han empezado a temblar por su acreditación: si la biblioteca es el centro del Bachillerato Internacional... ¡necesitamos un... bibliotecario!

El «bibliotecario»

El bibliotecario, como todo el mundo sabe, es un ente abstracto, plomizo, sentado en una silla todo el día leyendo o haciendo «Shhhhh». Cualquiera puede ser bibliotecario, y de hecho en la mayoría de escuelas internacionales o no, los padres voluntarios SON bibliotecarios de la escuela (no «trabajan en la biblioteca», sino que de hecho SON bibliotecarios).

Entonces... ¿por qué contratar a un «bibliotecario profesional»? ¿Eso existe? Bien, el Bachillerato Internacional nos obliga, pero pagar un dineral por un muermo como ese... Ya está: ¡podría hacer otras cosas en su tiempo libre, que tiene más que sobrado después de poner los libros en los estantes!

Tal como están las cosas ahora, más o menos, es:
  • Bibliotecario: cualquiera.
  • Maestro-bibliotecario: aquí ya se empieza a liar la cosa. Esto es algo como un bibliotecario, que se relaciona con los profes, apoya las unidades didácticas... tiene un papel mucho más activo, digámoslo así. Puede llegar a dar clases de algo abstracto, entre clases de biblioteca y de «alfabetización informacional», pero como está a caballo entre biblioteca y maestro... ¡pues puede hacer las dos cosas a la vez!
  • Especialista en medios de comunicación y alfabetización informacional: esto ya es la repera. El bibliotecario es maestro en estas dos cosas tan afines, normalmente a tiempo completo.
A estos perfiles básicos se pueden añadir muchos otros, como Experto en Nuevas Tecnologías (como si los maestros, por ejemplo, tuviesen que ser expertos en lugar de usuarios), profesor de tu lengua (castellano), o incluso a mí me pedían en una escuela: Teacher Librarian and Humanities, para que además de ser bibliotecario, maestro de alfabetización informacional y experto tecnólogo, además, diese clases de Humanidades.

Según mi experiencia, los Principals y Heads de las escuelas, al no tener claro para qué quieren un bibliotecario, pues dicen: al menos que me sirva para algo y pueda amortizarlo. Así que sus requerimientos pueden ir desde la gestión de la biblioteca (los menos) a las clases de Alfabetización Informacional, que queda más chulo.

Situación real

Para nosotros, un desmadre.

La gran mayoría de las bibliotecas escolares que conozco y que empiezan a necesitar un bibliotecario son un desastre organizativo: un profe voluntarioso, un padre con tiempo libre, un asistente precario... comenzaron la biblioteca, y cuando ya había 20.000 volúmenes allí, llamaron al bibliotecario. Cuál es el problema: que la escuela suele estar MUY orgullosa de su biblioteca. Si te llamaron no fue porque necesitaran arreglar nada. En todo caso, es para que continúes con la labor.

Montaje en la biblioteca de Changchún. Imagen del blog
de Jaume Centelles La invitació a la lectura
La realidad: la biblioteca es en realidad un almacén de libros, con una herramienta (normalmente una muy buena de catálogo de biblioteca), desaprovechada, que sirve como inventario. (Ahora permítaseme una personalización: en el catálogo de mi biblioteca, había metidas hasta las calculadoras de la escuela. Y las últimas noticias es que le iban a decir a la asistente que introdujese también (no quiero utilizar la palabra «catalogar») los pendrives de la escuela, para que los pudiesen pedir en préstamo los alumnos.)

ATENCIÓN DE NUEVO: como la biblioteca es en esencia un almacén, el empresario de éxito puede venir en cualquier momento y cambiar todo lo que le dé la gana: cambiar los colores, poner las estanterías aquí o allá, organizar los libros por grosor de las páginas... o incluir los pedidos de verduras del comedor escolar en el catálogo.

¡Cuidado!: en mi caso concreto (aquí personalizo), esto lo hacían en verano, cuando yo me había ido de vacaciones, diciéndole a la asistente que lo tuviese todo listo para septiembre, antes de mi vuelta. Esto no era por hacerme la puñeta: es simplemente que un almacén lo gestiona cualquiera, y los cambios hay que hacerlos cuando todo el mundo está de vacaciones.

Pero IMPORTANTÍSIMO: ¿la escuela quiere cambiar esa circunstancia? Mi lamentable experiencia, después de dos años de dejarme la piel para que cada verano me destrocen lo ya hecho, es que si la escuela no tiene ningún problema con ello, mejor no tocarlo hasta que realmente sea evidente. Todo trabajo que la dirección no valore, porque es de base, esté escondido, o no entiendan realmente porque nadie se queja... será tiempo perdido. ¡Id con cuidado!

La escuela suele valorar de la biblioteca:
  • que sea chula: buen diseño, muebles, colorines...
  • que haga actividades y se mueva con los maestros,
  • que esté muy puesta en nuevas tecnologías: ebooks, ipads...
Básicamente, eso es lo que se espera. Asuntos como la buena organización, catalogación... no sirven para nada. Ya se puede explicar el hecho de que si no hay una buena organización y el catálogo no es correcto, no se puede enseñar a buscar, investigar, o fomentar el autoaprendizaje. Siempre se encuentra esa sonrisa socarrona y, si insiste, la típica respuesta: enseña al asistente en un par de tardes (toda tu carrera), y tú dedícate a otras cosas.

Segunda gran cosa: el bibliotecario es una especie de administrativo, personal de segunda. Como digo, un panchón de trabajo fácil. Así que su respeto y su autoridad son muy bajos: en general, gran parte de la comunidad educativa (sin contar a los alumnos, es decir: padres, maestros, coordinadores, directivos) saben perfectamente qué es una biblioteca y cómo llevarla. Habitualmente todos querrán participar: «si necesitas ayuda para catalogar, lo dices y te hecho una mano un par de horillas y catalogamos los 1.500 nuevos libros que han llegado». Y los directores pueden escucharte en algunos casos, pero normalmente te van a decir qué debes hacer, después de escuchar a los coordinadores. Pues en definitiva, tú eres un empleado, que está al servicio de la comunidad.

Hay que luchar contra esto. Porque si no, acabas siendo pues eso: el encargado del almacén, al que todo el mundo puede dar órdenes.

Ejemplo: siempre he luchado por tener horas de trabajo interno (como cualquier profesor, que tiene unas horas para preparar sus clases): mover libros, planificar formaciones, reuniones, preparar actividades... Esto, que parece de cajón (sobre todo en una escuela donde, como he dicho, cualquier maestro tiene su tiempo estipulado por contrato específicamente de planificación) es dificilísimo de hacer entender: la biblioteca tiene que estar abierta todo el horario, y todas esas cosas las haces «en medio» del servicio.

Y aquí una pedrada al colectivo: cuando he dicho a otras bibliotecas que nosotros teníamos un período (normalmente el primero) al día para hacer trabajo interno, los demás bibliotecarios me han mirado con ojos como platos. La gran mayoría tenía que ir entre una hora y 15 minutos antes al trabajo para poder preparar la biblioteca. Y todos hacían el trabajo básico en casa. Por supuesto, no había actividades en la biblioteca, o estas eran extremadamente sencillas, como exposiciones de libros nuevos. Sin tiempo de trabajo interno: ¿cómo se va a preparar algo bien? Hay cosas que debemos plantearnos como estándares y defender con uñas y dientes. Y eso debemos hacerlo nosotros.

El limbo vital del bibliotecario

Ccuando la escuela contrata a un profesor de mates para secundaria, todo el mundo sabe qué es eso, y qué es lo que tiene que hacer. Cuando la escuela contrata a un bibliotecario, todo es un misterio. Máxime cuando contratan un «Maestro bibliotecario».

Un «Maestro bibliotecario» puede ser entendido como un Maestro de Alfabetización Informacional, como un bibliotecario que forma a los alumnos en el uso de recursos de información o da soporte a los maestros para que estos lo hagan... o (que suenen las alarmas) las dos cosas a la vez.

En mi escuela yo era el Bibliotecario, pero debía (en un principio, aunque me negué y pude evitarlo) dar clases a 16 grupos diferentes, de 15 edades distintas.Atención: aquí hago una disertación personal:

En una escuela normal, existe:
  • un encargado de Informática,
  • varios técnicos informáticos (formados),
  • un maestro de informática para primaria,
  • un maestro de informática para secundaria.
¿Y quieren que el «Maestro bibliotecario» (que es un nombre inventado, pero que en realidad no existe, pues no hay maestro formado en bibliotecas, y no hay bibliotecarios formados en pedagogía), lo haga todo él solito?

20 horas de clases, a estudiantes desde los 3 hasta los 18 años, sin ninguna hora de preparación de las mismas, y además gestionar la biblioteca (bibliografías, pedidos, catalogación, mantenimiento y préstamo), y crear actividades y reuniones de coordinación con todos los maestros... juzgad vosotros.

Actividad con niños en la biblioteca. Imagen del blog
de Jaume Centelles La invitació a la lectura
En algunos casos te pueden asignar a una «Asistente». Una Asistente es una persona sin la más mínima formación en bibliotecas. Tú has podido participar en el proceso de contratación o, más habitualmente, no. Si la Asistente estaba allí antes que tú, hay que ir con tacto para decirle cómo debe de hacer las cosas, pues normalmente «ya sabe cómo hacerlo», y además cuenta con el respaldo absoluto de la escuela. En todo caso, un consejo personal, obtenido en base a la experiencia: si la escuela está contenta con cómo funciona la biblioteca, considera que la Asistente está más que capacitada para hacer todo, y quieren que tú hagas otras cosas... Trata de aceptarlo: meterse en una guerra para reformar toda una biblioteca requiere una revolución que nadie va a apreciar. Eso sí, establece claramente cuál es la situación y tu propuesta, para no asumir responsabilidades sobre decisiones que tú no has tomado.

La Alfabetización Informacional

Otro nuevo palabro que alguien se inventó, y se dedicó a vivir de ello hasta que le crecieron uñas en el cogote.

La alfabetización informacional, básicamente, recoge la idea de enseñar a preparar una búsqueda de información, realizar la búsqueda, encontrar lo que se necesita, y utilizar esa información adecuadamente. Esto puede recoger desde la creación de bibliografías, hasta la toma de notas, las citas bibliográficas, los derechos de autor, la publicación de la nueva información en diversos medios...

Problemas:
  • No conozco ni a un solo bibliotecario que esté formado en todo eso a la vez, a un nivel de profesor.
  • No existe ni un sólo libro de texto, currículum o guía que pueda ayudar al desorientado bibliotecario a preparar clases para 15 grupos de edad diferentes. (Existen diversos libros muy esforzados, pero me refiero a un completo set de libros de texto con lecciones por curso y por edades, como en cualquier otra asignatura. Hay un gran esfuerzo del grupo CRA, que empezó con esto, pero según mi modesta opinión, de forma muy limitada: son más clases de «biblioteca», que verdadera alfabetización informacional, con contenidos de investigación y multimedia implicados).
  • Los bibliotecarios no están formados para dar clases. Cualquier pensamiento o idea contraria a esta afirmación está desprestigiando al colectivo profesional de educadores, que se han pasado años aprendiendo a enseñar. Nosotros no tenemos base pedagógica, no sabemos qué es un currículum, no sabemos desarrollar una unidad didáctica, enfrentarnos a problemas de aprendizaje, o gestionar un bullying entre alumnos de 5 años. Seamos coherentes con nuestra profesión, y respetemos las profesiones de los demás.
Así pues, nos encontramos solos, sin formación, sin guías, para hacer una tarea imposible.

¿Luz al final del túnel?

Después del Apocalipsis, una luz celestial nos envolverá y unos ángeles alados nos elevarán hacia el Paraíso de Borges. Lo siento: esto no pasará. Si queremos ir al Paraíso, más vale que nos compremos unas buenas alpargatas, y empecemos a escalar nosotros solos.

Los bibliotecarios internacionales tienen un foro en la Organización, se van moviendo, van alzando propuestas... pero son bastante tibias. Para mí, en el Bachillerato Internacional hay dos perfiles: los que van directamente a ser teóricos, inspectores, etc., y que son los que se van inventando las nuevas teorías; y los que trabajan como profesionales, que sufren las consecuencias de los otros.

Creo que las organizaciones internacionales, nacionales, locales o individuales de bibliotecarios, deberían comenzar a moverse para marcar los estándares de las bibliotecas internacionales. Si no, pues nos pasará como siempre: que otros lo harán por nosotros. Y esto es peligroso: porque a lo mejor no nos gusta, y porque de nuevo nos habremos quedado fuera. Y seguiremos siendo los encargados del almacén.

Algunos aspectos interesantes

  • La visión internacional que da el trabajar en este entorno: se abren tantísimo las puertas de tu mente...
  • Existen asociaciones de bibliotecarios de escuelas internacionales, normalmente por ciudad, si son grandes. Por ejemplo, yo me relacioné con la de Shanghai, Pequín y Tokio. Esto es una maravilla. Los bibliotecarios solemos estar muy solitos. Contar con un grupo de colegas es realmente bueno.
  • Cuidado con la cultura literaria!!! Esto es un reto: las escuelas internacionales pueden seguir un currículum británico, estadounidense... y las bibliotecas van acordes con ello. Es extraordinario que nadie conozca a Michael Ende, a Corto Maltés, a Nils Holgersson... pero también es terrible que nosotros no sepamos nada de Junie B, Neil Gaiman, o de los premios Caldecott. Os aseguro que es todo un reto, pues todas nuestras referencias vitales y literarias desaparecen, y nos encontramos que no tenemos ni idea de los libros que los estudiantes leen como clásicos.Enriquecedor, desde luego, pero ¡id al tanto!
  • Las bibliotecas internacionales tienen pasta. Y son internacionales. Te pagarán formaciones en Singapur. Te dejarán contratar a marionetistas por 6.000 euros. Organizaréis visitas de autores, ferias de exposición de libros con proveedores... Hay recursos y se mueven.
  • Repito: la mente internacional. Abrir a posibilidades: trabajar con alumnos y profesores de diferentes países, descubrir literaturas nuevas, y aportar las tuyas.

Conclusiones

  • Trabajar en una escuela internacional es una experiencia de una riqueza sublime, extraordinaria, magnífica.
  • La concepción de la biblioteca y del bibliotecario es muy precaria. Hemos de luchar por nuestros intereses. Si seguimos diciendo que «sí» a todo, tendremos problemas graves.

Recursos

  • Para entrar en el circuito de escuelas internacionales, existen diversas agencias de colocación. Las recomiendo, pues siendo español (problemas con el inglés, lo siento, y prejuicios internacionales), y sin experiencia, es difícil entrar. Dos de las más utilizadas son:
Tie on line: http://www.tieonline.com/
Search Associates: http://www.searchassociates.com/
Son caras, pero necesarias.
  • Existe un recurso imprescindible, pero «con pinzas»:
International schools review: https://www.internationalschoolsreview.com/
Esto son profesores de escuelas internacionales haciendo críticas de las escuelas donde han estado. Id con cuidado, pues la gran mayoría de estas críticas son negativas, así que es difícil dilucidar sólo con este recurso si la escuela es buena o no. De todas formas, como digo, es imprescindible informarse sobre la escuela antes de aceptar, ya que una vez aceptado el contrato, es vinculante, y romperlo tiene consecuencias en las agencias de colocación.

Daniel Becerra


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Nota. Podéis leer un artículo previo en este mismo blog (17.1.2012).


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